Hace unos días se dieron a conocer algunas razones para actualizar nuestros sistemas a Windows 10. Desde nuestro punto de vista estamos ante un salto importante por parte de Microsoft y todo apunta a que será lo que debió haber sido Windows 8 y 8.1, pero creemos que es mejor esperar. Estas son nuestras diez razones para no actualizar a Windows 10.

 

Espera a que otros hagan de beta-testers

A cualquier amante de la tecnología le atrae probar lo último, pero si utilizás tu computadora para trabajar o simplemente preferís un sistema lo más estable posible no es buena idea ser de los primeros en dar el salto. La experiencia nos dice que casi todos los sistemas operativos experimentan problemas más o menos importantes en los primeros meses y, a pesar de lo que diga Microsoft, no es tan raro que algún periférico deje de funcionar o tengas problemas con los drivers.

Nuestro consejo es esperar al menos un par de meses y ver tranquilamente cómo una base de millones de usuarios prueban el sistema y ofrecen feedback gratuito a Microsoft. Cuando se lance el primer parche importante, será mucho mejor momento para actualizar.

 

Si vas a comprar un nuevo PC probablemente te salga “gratis”

Si estás pensando en comprar un equipo portátil, una AIO o un equipo de escritorio “de marca” conviene resistir la tentación del icono que nos invita a actualizar ya a Windows 10. Como ha ocurrido desde los primeros Windows, la estrategia de Microsoft para popularizar el sistema pasa por incluirlo en casi cualquier equipo disponible en tiendas sin que el cliente perciba que paga por el sistema.

Es evidente que Windows 10 no nos saldrá gratis al comprar un equipo nuevo, pero el precio por licencia OEM que cobra Microsoft a los fabricantes no tiene comparación con el que pide al consumidor final y, en la práctica, resulta muy complicado comprar equipos sin Windows. Disfruta de tu equipo actual y da el salto con hardware especialmente optimizado para Windows 10.

 

¿Estás seguro de que todas tus aplicaciones van a funcionar?

Es evidente que las aplicaciones más habituales no deberían tener problemas para funcionar con Windows 10, pero los usuarios profesionales que usen software específico deberían cerciorarse de que todo va a ir bien. Además, los desarrolladores necesitan tiempo para aprovechar las nuevas capacidades de Windows 10, así que es más que probable que durante los primeros meses la mayoría de tus aplicaciones no estén preparadas para sacar el máximo partido al nuevo sistema operativo.

En este punto también cabe mencionar el tema juegos (recordemos que Windows 10 trae DirectX 12 bajo el brazo); pasarán algunos meses (incluso años) hasta que veamos los primeros juegos especialmente optimizados para el nuevo sistema. Hasta entonces, las diferencias entre jugar con Windows 10 o con un sistema anterior serán mínimas.

 

Espera a tener controladores optimizados para tu hardware

En configuraciones más o menos estándar esto no debería ser un problema, pero los usuarios de perfil profesional o gamers que quieran sacar el máximo partido a su hardware deberían tener claro la política de actualizaciones de los fabricantes con Windows 10. En principio, la mayoría de los grandes tendrá versiones optimizadas para el lanzamiento pero es evidente que en unos meses los controladores mejorarán considerablemente y se resolverán posibles bugs.

La cosa se complica cuando se trata de periféricos menos populares o que requieren un software específico para funcionar. De nuevo, si usás el equipo para trabajar merece la pena dedicar un rato a asegurarnos de que no vamos a tener problemas de compatibilidad en Windows 10.

 

¿Aburrido de Windows? Quizás es el momento de dar el salto

Como ocurre con cada Windows, Microsoft jura y perjura que estamos ante “una experiencia totalmente diferente”. En la práctica en cuanto probemos las cuatro o cinco novedades más relevantes nos encontraremos con el sistema que ya conocemos. Si nos sentimos cómodos perfecto pero… ¿y si aprovechamos para probar otras soluciones?

Mac OS X ofrece una apariencia visual increíble, gran estabilidad y un rendimiento fantástico. Eso sí, apostar por este sistema implica pasar por el aro del hardware de Apple o embarcarse en la aventura “hackintosh”, algo que no recomendamos si sos principiante o no querés complicaciones. Eso sí, si los juegos son una prioridad es mejor idea seguir con Windows.

Por supuesto no podemos olvidar las variantes de GNU/Linux, un sistema donde la gratuidad es solo una de sus ventajas; tenéis equipos muy estables, con un consumo mínimo de recursos y un soporte que garantiza el funcionamiento perfecto de vuestro hardware. Los problemas habituales de encontrar software equivalente (muchas aplicaciones Windows no estarán disponibles) y posibles problemas con determinados controladores deben ser valorados por cada usuario en función de sus circunstancias.

 

El ecosistema digital que propone tiene sentido si apuestas por Microsoft

Las “jaulas de oro” están de moda en tecnología. Apple lleva años con esta estrategia y Google cada vez invita más a los usuarios a no salir de su jardín. Con Windows 10 la empresa de Redmond pinta un entorno digital fantástico y donde todo funciona de manera impecable siempre que no queramos salir de ahí. Es evidente que un usuario de Xbox One, PC y Nokia disfrutará más de este escenario que aquel que quiere integrar un iPhone y una PS4, por poner un ejemplo.

 

Si no te gusta, la vuelta atrás será complicada

Instalar Windows 10 es tan sencillo como aceptar la oferta que casi todos tenemos en la esquina inferior derecha del Escritorio. De manera silenciosa, Microsoft enviará todos los archivos necesarios para que el día 29 solo tengas que esperar unos minutos para estrenar Windows 10. Si todo va bien perfecto pero… ¿y si tienes algún problema?

Es evidente que los usuarios avanzados sabrán instalar el sistema anterior a partir de una partición (o de un disco de rescate) y tendrán una copia de seguridad de todos sus datos pero esto no se puede generalizar, así que conviene tener un Plan B antes del pulsar el botón “Actualizar”. Si algo falla, lo menos malo que te puede pasar es pasar una tediosa tarde reinstalando el sistema operativo, los controladores y la copia de seguridad con los archivos.

 

No es barato, ni será gratis para todos

Windows 10 será gratis para aquellos usuarios domésticos que actualicen este año desde una licencia válida (esto es, comprada legalmente) de Windows 7 y Windows 8. Los usuarios de empresa tendrán que pagar, si tenés un Windows anterior a 7 tendrás que pagar y si comprás un equipo nuevo, aunque no nos lo digan, estaremos pagando por vuestra licencia de Windows.

Estos son los precios oficiales de Windows 10:

  • Windows 10 Home: u$s119
  • Windows 10 Pro: u$s199
  • Actualización de Home a Pro: u$s99

 

Echa un vistazo a lo que te vas a perder

¿Sabías que con Windows 10 no podrás reproducir DVD de manera nativa? ¿Y qué se ha eliminado Windows Media Center? Esto son solo dos ejemplos de lo que Microsoft ha decidido dejar por el camino. Por cierto, que nadie se alarme, Windows 10 sí tendrá nuevas versiones de los míticos Buscaminas y Solitario.

 

Pruébalo y aprovecha la actualización gratuita, pero espera para dar el salto

Si sos un usuario doméstico y tenés una licencia de Windows 7/8/8.1 nuestro consejo no puede ser otro que aprovechar la oferta de Microsoft y actualizar a Windows 10 a lo largo de este año; tendrás actualizaciones garantizadas para tu equipo y estamos convencidos de que el nuevo Windows será un gran sistema operativo.

Ahora bien, teniendo en cuenta todo lo anterior, recomendamos tener cierta prudencia a la hora de actualizar. Puede ser buena idea esperar unos meses (la oferta dura todo un año), instalarlo en una partición o en otro disco duro o incluso aprovechar esta oportunidad para probar un nuevo sistema operativo. Todas las opciones son válidas y dependen de cada perfil de usuario, razón por la que resulta muy complicado realizar una recomendación general.

Conviene tener en cuenta que la estrategia de Microsoft pasa porque un gran número de usuarios den el salto lo antes posible y garantizar una gran base de ordenadores equipados con Windows 10. Es la razón por la que lo “regala” a los que ya son usuarios de Windows (así no tienen ni que pensar en alternativas), lo precarga en los equipos y apoyará con muchos millones de dólares a los fabricantes para que lancen sus nuevos equipos “diseñados para Windows 10”.